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Lunes 8 de Enero del 2007
Estimad@ Colega, EN EDICIONES ANTERIORES VIMOS cómo atraer la atención del cliente con los titulares, y en el fascículo anterior aprendimos cómo exacerbar las emociones de tus clientes para despertar su deseo de compra. Una vez que has cautivado el interés de tu lector… ¿qué harás con él? ¿Comenzar con una lista de características aburridas que le embotarán las neuronas… perdiendo así toda la ventaja que trabajaste tan duro para ganar? ¿Continuar con una descripción larga y complicada que le fastidie antes de haber llegado a la mitad? O… ¿Guiarlo con gentileza de un punto de interés a otro, con palabras que — más que palabras — son imágenes tan claras, tan simples, que casi puede ver, palpar, hasta oler las cosas que le estás ofreciendo? Lograr la atención de tu lector es tu primer trabajo. Hecho eso, tu próximo desafío es expresar tus ideas para que vea lo que tú ves. En esencia, que lo visualice tan claramente que pueda construirlo pieza por pieza en su propia mente, como un niño arma la imagen de un rompecabezas.
Y el secreto de pintar ese tipo de imágenes en la mente del lector es tomar algo familiar que su mente ya puede entender, agregar un punto de interés aquí, otro allá, y así hasta que hayas construido una imagen completa de lo que quieres ofrecer usando sola y simplemente tus palabras. Es como construir una casa. Levantas la estructura exterior. Agregas un techo, pisos, paredes, ventanas, puertas, escaleras, hasta que tienes tu estructura completa. No empezarías con una pared lateral o con el techo. Pondrías primero cimientos sólidos y luego agregas lógicamente cada pieza, hasta que tienes tu edificio terminado. Así es también como se construyen potentes imágenes a través de las palabras. Veamos un ejemplo…
¿Entiendes ahora de lo que estoy hablando? ¿No puedes acaso visualizar ese grandioso lugar… a pesar de que no te he mostrado ni una sola foto? ¿No es acaso esta descripción más atractiva que una simple fotografía? ¿Otra foto más, de otra playa, con otro mar azul que has visto cientos de veces? “Tus palabras pueden crear romance, aventura, y pasión por el producto o servicio más mundano…” En su famoso manuscrito, The Robert Collier Letter Book, Collier dice, “Miles de ventas han sido perdidas, negocios por valor de millones de dólares fallaron en materializarse, simplemente porque tan pocos publicistas han desarrollado esa habilidad de visualizar una propuesta — de pintar con palabras para que el lector pueda ver lo que ellos ven.” “Sin embargo, la habilidad de hacer esto es quizás el factor mas importante en una carta de ventas exitosa, porque significa describir tu propuesta en relación a las cosas que el lector ya conoce.” El siguiente ejemplo, que es un extracto de una carta que usé para vender un curso de multinivel, te muestra claramente lo que el concepto anterior quiere decir:
Tu venta debe tener lugar en la mente de tu lector. Antes de que puedas obtener su compra, es necesario que registres una secuencia de impresiones en su mente, cuyos resultados combinados harán que quiera lo que ofreces más que el dinero o la inconveniencia que le pueda costar. Y el método de registrar esas impresiones yace en primero elegir algo que le es familiar, y luego edificar sobre eso. Al describir manzanas como, “esas con las que Eva tentó a Adán,” estarás usando una comparación que será familiar para todo el mundo. “Miel como la que Cleopatra le dio a Marco Antonio,” es otra alusión familiar que casi todos reconocerán. Y también lo son las siguientes…
Cada una de las comparaciones anteriores trae una memoria familiar — y por lo tanto — te da un ancla, una impresión definida que podrás atar a tu historia. Es la diferencia entre tener cimientos para construir sobre ellos… y poner tu edificio sobre arenas movedizas. Veamos un par de ejemplos más… Una alfombra:
Una torta de manzanas:
Como ya sabes, en el mundo de las ventas necesitamos encontrar el interés principal del prospecto, y luego mostrarle cómo nuestro producto cubrirá sus necesidades y logrará satisfacer sus intereses. Durante la Segunda Guerra Mundial (o así lo describe la siguiente historia) se presentó el “seguro para soldados.” En términos simples significaba que por una mínima cuota de US$ 6 o US$ 7 al mes, se proveían US$ 10.000 en seguro de vida. Si un soldado moría, sus beneficiarios recibían US$ 10.000. Era un trato realmente bueno, pero como todas las cosas, había que venderlo… Un joven teniente llamó a su batallón de infantería, y explicó la póliza en gran detalle. Luego entregó los papeles para que los que estaban interesados en afiliarse al seguro pudieran hacerlo. Nadie compró. Un viejo sargento le pidió permiso al joven teniente para explicar el programa. El teniente aceptó con desagrado, confiado de que si él no había podido vender el seguro, el sargento tampoco podría. El sargento se paró y con simple elocuencia lo explicó de esta manera: “Soldados, como yo lo entiendo, este es el programa. Serán enviados al extranjero. Si compran el seguro y los matan, el gobierno enviará a su familia diez mil hermosos dólares. Si no tienen seguro y los matan, el gobierno no enviará nada a sus familias. Mi pregunta es esta: ¿A quién creen que el gobierno enviará primero al frente? ¿A los que le costarían diez mil dólares si mueren, o a los que no les costaría nada si los matan?” Todos los soldados compraron el seguro… En realidad dudo que esta historia sea cierta. Sin embargo, como cosa práctica, ilustra el punto perfectamente: sin importar lo que vendas, haz que a tu prospecto le quede claro como el agua que estará mejor comprando que si no lo hace. Y… ¿te diste cuenta de todas las imágenes que el sargento creó en la mente de sus “prospectos”?
Como dije anteriormente, la mente piensa en imágenes. Por ejemplo, si yo digo “coche”, tú no piensas “c-o-c-h-e.” Si pudiéramos atisbar en tu cerebro, no veríamos formarse primero la letra “c”, luego la “o” y así sucesivamente. En tu mente ves la imagen de un coche y, probablemente, sea un hermoso coche. Si digo “casa,” como lector o escucha no pensarías “c-a-s-a”, sino más bien verías una casa. Si digo “hogar” probablemente ves un hogar que tendrá una familia en él, mientras la casa que viste en tu mente hace dos segundos estaba vacía. El publicista maestro toma su pincel verbal e instintivamente usa palabras con más significado, como hogar en lugar de vacías, como casa. Y si quieres vender más mercadería, productos, servicios, o ideas, tienes que aprender cómo pintar a tus prospectos en la imagen. Tienes que poner a tu prospecto en el coche y mostrarle a si mismo disfrutando el lujo, confort, o economía de manejar ese coche en particular. Tienes que pintar la imagen de satisfacción y gratificación de si mismo haciendo el asado en su parrilla en una hermosa primavera, o una nochecita de otoño en el fondo del hogar que le estás mostrando. La imagen debe ser “a todo color” y en tiempo presente.
El New York Times publicó una historia sobre cómo los sentimientos de un ama de casa de New Jersey por su hogar, combinados con su instinto de lo que se necesita para hacer buena publicidad, vendió su hogar en un solo día… mientras que cinco inmobiliarias no pudieron hacerlo en tres meses completos. El Sr. y la Sra. Lowe decidieron vender su hogar de dos dormitorios para comprar uno más grande, ya que estaban necesitando más espacio. Las inmobiliarias publicaron anuncios estándar del tipo:
Esos son hechos, pero a la gente no le gusta comprar hechos. Y tampoco beneficios… a no ser que puedan ver esos beneficios traducidos a su uso personal. Después de tres meses sin ofertas de compra, la Sra. Lowe puso un anuncio ella misma. Estaba ansiosa porque pasara algo y pensaba que ella podía vender su hogar. Este fue el anuncio:
De las seis respuestas recibidas al día siguiente, una persona lo compró.
Desde el comienzo del anuncio puedes ver una familia feliz en un lindo hogar, que es simplemente demasiado chico para sus dueños actuales. Inmediatamente ves que no hay nada malo con el hogar — el problema son demasiados ocupantes. Por favor examina el resto del anuncio frase por frase, y verás todas las otras imágenes adicionales que venden y encienden las emociones de los compradores. Este anuncio pintó una imagen hermosa de características y beneficios que los Lowes disfrutaron como propietarios… pero hizo aún más. Prometió a los nuevos dueños que heredarían la misma belleza, beneficios, y gozo. Pintó una bonita imagen de felicidad, satisfacción, y seguridad a ser heredada por los nuevos dueños. Probablemente notaste que la Sra. Lowe anunció su “hogar,” no su “casa.” La diferencia entre una casa y un hogar es amor. Los nuevos dueños sentirían sin dudas el amor que la familia Lowe tenía por su hogar. No querían comprar una casa para ocuparla, querían invertir en un hogar para vivir en él. Idealmente, las imágenes pintadas con palabras deberían describir belleza, lujo, amor, satisfacción, gozo, éxito, resultados, etc. Obviamente, la mayoría de tus imágenes deben pintar una combinación de características y beneficios — pero todas las imágenes creadas con palabras deben pintar al prospecto en la imagen para máxima efectividad.
Veamos otro ejemplo extraído del libro Secrets of Closing the Sale, de Zig Ziglar. Esta es una historia usada por un famoso vendedor de inversiones para cerrar la venta. Luego que los beneficios del programa han sido explicados (y el capital que el prospecto recibirá al cabo de los años) el vendedor le dice:
Y este cierre es aún más fácil de hacer por carta que frente a frente. Este procedimiento también es bueno para luego de la venta. Ayuda a asegurar la transacción, porque vende los resultados futuros de la misma. Los padres están recibiendo algunos beneficios ahora en “paz mental,” sabiendo que la educación universitaria de su hijo está asegurada. Independientemente de lo que vendas, debes pintar una imagen que el prospecto pueda ver y sentir. Dado que en este caso la mayoría de los beneficios se recibirán luego de varios años, es importante que una imagen emocional de esos “beneficios demorados” se grabe indeleblemente en la mente del prospecto. Esto reduce considerablemente las posibilidades de cancelación.
Cuando una persona hace una compra significativa de cualquier tipo, hace esa compra solamente luego de haber pasado por el proceso de “pintar la imagen” en su mente. Como profesional, debes ayudar al prospecto con el proceso de pintar esa imagen favorable. Pon vida en tus descripciones. Vida — y en lo posible — una sonrisa. Dale a tu lector algo que mueva su indiferencia, que despierte sus emociones. Nunca ves carteles que digan “SALA LLENA” en un museo, biblioteca pública, o un cine en donde se muestran documentales. ¡Pero trata de entrar a casi cualquier película un sábado a eso de las ocho de la noche! ¿Por qué la diferencia? ¡Lo cierto es que la mayoría de la gente cultiva sus intelectos solamente bajo látigo! Pero como vimos en el fascículo anterior se embriagan con emoción. Por lo tanto, ¡dales algo excitante! Si quieres describir tu mostaza, hilvánala alrededor de una historia. Cuenta cómo la joven planeó un picnic para el almuerzo; del amor y el cuidado en cada paso; de la elección de las servilletas multicolores; del delicioso jamón; y por supuesto, del toque final: la mostaza favorita del joven que amaba… Cuenta sobre el hombre tan pobre que no tenía un céntimo para comprarle a su hijo la bicicleta que había estado implorándole a Papá Noel que le trajera. Cuenta cómo luego que el pequeño se fue a acostar, el padre se sentó con su navaja y un trozo de madera… y talló una bicicleta que no solo deleitó el corazón del niño, pero cuando fue mostrado a un fabricante de juguetes, puso a Papá fuera del alcance de la necesidad por el resto de sus días... Desentierra la historia que está oculta en tu producto o servicio. Dale al lector una risa, o una lágrima, o un nudo en la garganta. ¡Agita sus emociones! Y entonces no tendrás problema en despertar y mantener su interés. Deseándote
un día muy próspero se despide
tu amigo, Lectura Recomendada El siguiente artículo complementa lo que aprendiste hoy:
Los siguientes recursos te ayudarán a crear promociones más lucrativas:
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más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo
a ellos…” **************************************************************************************** “No
son las locomotoras, sino las ideas, las que llevan y arrastran el mundo.” **************************************************************************************** ¡NUEVO!
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te ****************************************************************************************
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