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“Descubre el Secreto de Por Qué Algunas Cartas Logran Vender Decenas de Miles de Dólares de Productos y Servicios…” |
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Por Alejandro Pagliari
Miércoles 9 de Marzo del 2006
Estimad@ Colega, ¿QUÉ TIENEN ALGUNAS CARTAS que las hace tanto más efectivas que otras? Una carta puede tener un estilo elegante. Estar colmada de “ganchos” que atraigan la atención del lector y despierten su interés. Puede seguir todas y cada una de las reglas de la publicidad. Y sin embargo, cuando llega a la “Corte del Veredicto Final” — en donde el lector decide su suerte — puede que se encuentre arrojada al INFIERNO DE LA PAPELERA… mientras que otra sin pretensiones o sin haber sido “educada” en el arte y ciencia de la correspondencia, descaradamente arrebata el mejor premio — la orden del cliente. ¿Por qué? Porque obtener los resultados que te propones alcanzar con una carta es tanto una cuestión de reglas, como lo es atrapar un pez con una caña y un anzuelo. ¿Cuántas veces has visto a algún veterano sacar un pez tras otro con una caña casera… mientras que a su lado un “entusiasta de la pesca” — usando el mejor equipo disponible — no saca ni una mojarrita?
Cientos de libros han sido escritos acerca del arte de la pesca, pero la idea básica está contenida en esa única frase: “¿Cuál será la carnada que los haga morder?” Miles de libros han sido escritos acerca de cómo usar cartas de ventas para obtener los resultados que deseas, pero lo más importante de todos ellos puede concentrarse en dos oraciones: “¿Cuál es la carnada que tentará a tu lector? ¿Cómo puedes ‘atar’ lo que tienes para ofrecer a esa carnada?” Ya que el propósito final de una carta de ventas se destila en esto…
No importa si estás tratando de venderle un refrigerador, proponiéndole matrimonio, o pidiéndole que pague una cuenta. En cada caso, quieres que tu lector haga algo por ti. ¿¡Por qué debería hacerlo!? Solamente por la esperanza de que lo que está haciendo lo acercará a los deseos más profundos de su corazón, o el miedo que el no hacerlo empujará a los deseos de su corazón más lejos de él. Ponte por un momento en su lugar. Si estuvieras en una discusión profunda con un amigo sobre un tema que significa mucho para ambos, y bruscamente aparece un extraño, te da una palmada en la espalda y dice: “¡Échele una mirada a este abrigo que quiero venderle Señor! ¿No es magnífico?” ¿Tú qué harías? ¿Examinar el abrigo con interés, y agradecerle por el “privilegio”? ¿O tirarle el abrigo por la ventana más cercana, mientras le regalas una docena de adjetivos cuidadosamente seleccionados para la situación? ¡Esto es más o menos lo que pasa cuando contactas a alguien por correo! La persona está en una profunda discusión consigo misma sobre cómo lograr cosas que significan mucho para ella. Tú te entrometes en esta discusión y, sin ningún decoro, le dices que se olvide de las cosas por las que estaba profundamente preocupada… y considere tu propuesta en su lugar. ¿Te queda alguna duda de a dónde te mandaría, si pudiera, y al no poder hacerlo se la agarra con tu carta en su lugar? Entonces… ¿cuál es la forma correcta de contactarlo?
No es mucho más difícil hacerlo por carta. Hay ciertas emociones humanas fundamentales con las que ocupamos nuestros pensamientos gran parte del tiempo. Sincronízate con ellas, y tendrás la ATENCIÓN de tu lector. Enlázalas con lo que quieres ofrecer, y habrás asegurado su INTERÉS. Verás, cuando tu prospecto está dándole una ojeada a su correo, se parece a alguien en un tren de alta velocidad. Algo atrapa su mirada y — ¡Zuuum! — se da vuelta a mirarlo mejor. Tienes su atención. Pero solamente ganar su atención no te lleva a ningún lado. Lo que sea que atrajo su atención debe pasar una inspección más detallada, debe ganar su interés. De otro modo, su atención se pierde — y una vez que se perdió — es mucho más difícil ganarla una segunda vez. Una vez más, todo termina en la carnada. Puede que atraigas la atención del pez con algún ornamento multicolor, pero si intenta mordisquearlo y se da cuenta que es de lata, te será más difícil interesarlo otra vez con otra cosa similar. Todos los días el cartero le trae a tu prospecto el tipo de correspondencia que le pide con urgencia — ¡sí, ahora, ya, Ya, YAAA! — que compre esto y aquello. Que pague sus cuentas. Que apoye a algún tipo de movimiento o ideología. Que pruebe un nuevo aparato electrónico. Puedo asegurarte que los tiempos en que el mero hecho de recibir una carta dirigida a su persona le llamara la atención, han quedado en el pasado. Las cartas en sí mismas ya no son objetos que generen interés y — por lo tanto — NO califican como carnada. Para tentarlo, tienen que verse diferentes de las carnadas que ha mordisqueado en el pasado… pero que finalmente no se decidió a comer. Tienen que tener algo que las *DISTINGA* del montón. Que cautive su atención y despierte su interés… o irá camino a la papelera. Tu problema, entonces, es encontrar un punto de contacto con sus intereses y deseos. Algo que capture su curiosidad y distinga a tu carta como diferente de todas las otras — desde el momento en que lea la primera línea. Para esto, debes estudiar a tu lector. Encuentra qué le interesa. Luego considera tu propuesta y ve qué puedes hacer para relacionarla con ese interés. Tomemos como ejemplo la madre de un bebé recién nacido. ¿Qué es lo que más ocupa su pensamiento? Con esto en mente, veamos un comienzo de carta que ha probado ser atractivo:
O si fueras el padre de un niño de seis u ocho años, ¿no te dejaría pensando este enfoque?
O toma alguno de los siguientes comienzos. ¿Puedes ver cómo tu lector asiente con su cabeza, interesado, y de acuerdo? ¿Puedes imaginar cómo estos párrafos lo deslizarán cómodamente a la descripción de la oferta? ¿Cómo harán que desee el producto/servicio? ¿Y cómo — finalmente — lo guiarán a la acción de COMPRAR? Para un dueño de casa…
Para un granjero…
Empresario…
Conductor…
Para cualquier hombre…
CARNADA. Todos y cada uno de esos comienzos. Encuentra lo que le interesa a tu prospecto y hazlo tu punto de contacto… en lugar de entrar de apuro y tratar de decirle algo de TU propuesta, TUS productos, y TUS intereses… Deseándote
un día muy próspero se despide tu amigo, P.D. El artículo anterior es un extracto de mi boletín especial TÚ, EL GENIO PUBLICISTA: “Cómo Vender Millones de Dólares de Cualquier Producto o Servicio a Través de Publicidad de Respuesta Rápida.” Para averiguar más acerca de cómo TÚ, EL GENIO PUBLICISTA te ayudará a lograr rápidamente tus metas financieras haz clic aquí ahora
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maduración de cualquier talento más o menos complejo requiere
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